Una vuelta al origen que funciona precisamente por despojarse de todo lo que las secuelas fueron acumulando. Prey apuesta por la sencillez: un duelo limpio, directo y primitivo entre cazador y presa. Amber Midthunder sostiene la película con carisma, la ambientación comanche es una delicia y el ritmo no se rompe en ningún momento. No reinventa nada, pero sí recuerda cómo debe sentirse un Predator: tenso, físico y con alma.
Imperfecta, pero tremendamente efectiva.
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Una vuelta al origen que funciona precisamente por despojarse de todo lo que las secuelas fueron acumulando. Prey apuesta por la sencillez: un duelo limpio, directo y primitivo entre cazador y presa. Amber Midthunder sostiene la película con carisma, la ambientación comanche es una delicia y el ritmo no se rompe en ningún momento. No reinventa nada, pero sí recuerda cómo debe sentirse un Predator: tenso, físico y con alma.
Imperfecta, pero tremendamente efectiva.