Creada por el guionista Chris Sheridan (Family Guy) a partir del cómic de Dark Horse, “Resident Alien” es una serie de ciencia ficción cómica que parte de una premisa tan absurda como efectiva: un alienígena llega a la Tierra con la misión de destruirla, pero acaba conviviendo con los humanos.
Es una serie divertida que funciona gracias a dos pilares claros: su guion y su protagonista. El guion equilibra bien la comedia, la intriga y el drama, y consigue construir tramas alrededor de los personajes, sus conflictos emocionales y reflexiones sobre la identidad, la soledad y la empatía. Aunque el tono es ligero, tiene una parte humana que la sostiene. Eso sí, para mí, la parte dramática es lo menos interesante.
El otro gran pilar de la serie es Alan Tudyk, que está absolutamente brillante como el doctor Harry Vanderspeigle. Su interpretación física, su voz y sus gestos convierten al personaje en una fuente constante de humor. Y aunque la serie tiene muchísimos personajes, él es el protagonista absoluto. Aun así, hay dos actores que me gustaría mencionar: el joven Judah Prehn, que siendo un novato es el personaje más natural y divertido, y el veterano Terry O’Quinn, a quien siempre me gusta ver, aunque aquí tenga un papel bastante pobre.
Como es habitual en Syfy, los efectos especiales no son especialmente destacables. Pero sí merece la pena señalar que Alan Tudyk utiliza prótesis físicas y maquillaje para su forma alienígena, combinados con efectos digitales sencillos. Y me gusta remarcarlo porque actuar con ese tipo de disfraces tiene un mérito añadido.
“Resident Alien” es divertida, entretenida y con un claro punto feel good, logrando ser original y tener personalidad propia. De lo mejor de Syfy que he visto los últimos años.