Esta película sobre la élite gastronómica es una pieza eléctrica que logra esquivar los clichés más manidos del género. No estamos ante el enésimo Karate Kid de los fogones ni ante una versión tailandesa de The Bear; es algo mucho más afilado y cínico.
Lo más fascinante es la construcción del chef, cuyo carácter evoca inevitablemente la meticulosa y cruel búsqueda de la perfección de Terence Fletcher en Whiplash. Esa obsesión se entrelaza con una narrativa que, al igual que en Parásitos, explora de forma eterna el contraste entre lo rico y lo pobre a través del plato.
Es de agradecer que la cinta huya de la típica relación afectiva de maestro-alumno. Aquí no hay una guía paternalista, sino una dinámica mucho más fría: la de señor-herramienta. El aprendiz no es un discípulo, es una utilidad para el fin del creador. Este enfoque hace que el último tercio sea especialmente satisfactorio, viendo a la aprendiz "volar sola" y adaptar lo aprendido, como en esa fábula de la carpa que remonta el río para transformarse.
En definitiva, una película de ritmos altísimos que se devora con interés y que sabe alejarse de la receta fácil de la restauración cinematográfica.
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Esta película sobre la élite gastronómica es una pieza eléctrica que logra esquivar los clichés más manidos del género. No estamos ante el enésimo Karate Kid de los fogones ni ante una versión tailandesa de The Bear; es algo mucho más afilado y cínico.
Lo más fascinante es la construcción del chef, cuyo carácter evoca inevitablemente la meticulosa y cruel búsqueda de la perfección de Terence Fletcher en Whiplash. Esa obsesión se entrelaza con una narrativa que, al igual que en Parásitos, explora de forma eterna el contraste entre lo rico y lo pobre a través del plato.
Es de agradecer que la cinta huya de la típica relación afectiva de maestro-alumno. Aquí no hay una guía paternalista, sino una dinámica mucho más fría: la de señor-herramienta. El aprendiz no es un discípulo, es una utilidad para el fin del creador. Este enfoque hace que el último tercio sea especialmente satisfactorio, viendo a la aprendiz "volar sola" y adaptar lo aprendido, como en esa fábula de la carpa que remonta el río para transformarse.
En definitiva, una película de ritmos altísimos que se devora con interés y que sabe alejarse de la receta fácil de la restauración cinematográfica.