En la boca del miedo es una de esas películas que tienen una premisa fantástica: la idea de que la ficción pueda contaminar la realidad si suficientes personas creen en ella. Carpenter mezcla terror cósmico, literatura pulp y paranoia lovecraftiana en una historia que arranca con mucha fuerza y deja varias imágenes realmente potentes. El ambiente es inquietante, Sam Neill funciona muy bien como protagonista cada vez más desquiciado y el concepto de Sutter Cane como autor capaz de alterar el mundo tiene mucho encanto.
El problema es que la película no siempre logra sostener ese nivel. El ritmo es irregular y algunas escenas caen en un tono más cercano al pulp que al horror realmente perturbador. A ratos parece que estamos ante algo muy grande, y en otros momentos la ejecución se queda un poco corta para lo ambicioso de la idea.
Aun así, se deja ver con gusto y tiene suficiente personalidad como para destacar dentro del terror de los 90. Quizá no alcanza todo lo que promete, pero su mezcla de metaficción y horror cósmico sigue resultando bastante estimulante.
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En la boca del miedo es una de esas películas que tienen una premisa fantástica: la idea de que la ficción pueda contaminar la realidad si suficientes personas creen en ella. Carpenter mezcla terror cósmico, literatura pulp y paranoia lovecraftiana en una historia que arranca con mucha fuerza y deja varias imágenes realmente potentes. El ambiente es inquietante, Sam Neill funciona muy bien como protagonista cada vez más desquiciado y el concepto de Sutter Cane como autor capaz de alterar el mundo tiene mucho encanto.
El problema es que la película no siempre logra sostener ese nivel. El ritmo es irregular y algunas escenas caen en un tono más cercano al pulp que al horror realmente perturbador. A ratos parece que estamos ante algo muy grande, y en otros momentos la ejecución se queda un poco corta para lo ambicioso de la idea.
Aun así, se deja ver con gusto y tiene suficiente personalidad como para destacar dentro del terror de los 90. Quizá no alcanza todo lo que promete, pero su mezcla de metaficción y horror cósmico sigue resultando bastante estimulante.
Nota: 6,6