Una propuesta de terror minimalista que apuesta por la incomodidad antes que por el susto fácil. Con muy pocos elementos —una casa aislada, dos niños y una madre vendada— la película construye una atmósfera inquietante que se vuelve cada vez más opresiva. Su ritmo pausado y su frialdad estética pueden resultar desesperantes para algunos espectadores, pero también refuerzan la sensación de extrañeza que recorre toda la historia. No busca entretener tanto como perturbar, y en ese terreno logra momentos realmente inquietantes.
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Una propuesta de terror minimalista que apuesta por la incomodidad antes que por el susto fácil. Con muy pocos elementos —una casa aislada, dos niños y una madre vendada— la película construye una atmósfera inquietante que se vuelve cada vez más opresiva. Su ritmo pausado y su frialdad estética pueden resultar desesperantes para algunos espectadores, pero también refuerzan la sensación de extrañeza que recorre toda la historia. No busca entretener tanto como perturbar, y en ese terreno logra momentos realmente inquietantes.