Es un thriller social que construye una tensión in crescendo sin recurrir al terror convencional.
La película incomoda desde lo cotidiano, generando una poderosa sensación de indefensión que se va cerrando sobre el espectador. Su mayor acierto es plantear un miedo profundamente realista: el que nace de una situación plausible, donde la verdad pierde peso frente al juicio social. Para mí, este es el verdadero miedo, el que no necesita monstruos y permanece después de que la película termina.
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Es un thriller social que construye una tensión in crescendo sin recurrir al terror convencional.
La película incomoda desde lo cotidiano, generando una poderosa sensación de indefensión que se va cerrando sobre el espectador. Su mayor acierto es plantear un miedo profundamente realista: el que nace de una situación plausible, donde la verdad pierde peso frente al juicio social. Para mí, este es el verdadero miedo, el que no necesita monstruos y permanece después de que la película termina.