Es una de las mayores mierdas que se pueden hacer actualmente.
Netflix sigue con su realidad distorsionada y con su política de la agenda 2030, a la gente ya no se la cuela.
No obstante la serie por sí sola es una basura, tiene mal audio, malos planos, malas actuaciones... Todo lo malo que pudiera tener a parte de estar politizada en el momento preciso por intereses de ya sabemos quiénes.
La escena que le enseña la niña un tatuaje con un 18 diciendo que es porque son las respectivas letras del nombre de ''Adolf Hitler'' es de las cosas más cringe que he visto en mi vida, que, por cierto, para el inepto que hizo la serie: el número de Hitler es el 88, ya que se dedica a hacer una serie sobre estas cosas, qué mínimo que tenga ciertos detalles.