La premisa es interesante y tiene puntos que te mantienen enganchado, pero no nos engañemos: el factor determinante para que todo el mundo hable de ella es que viene respaldada por el creador de Breaking Bad y Better Call Saul. Se nota que han usado su nombre como un imán para atraer a la audiencia.
El gran lastre de la serie es, sin duda, su protagonista, un personaje insoportable que hace que seguir la trama sea un ejercicio de paciencia.