Es una película extremadamente entretenida. Probablemente, si se analiza desde un punto de vista técnico, se queda algo corta en varios aspectos. Sin embargo, si te dejas llevar por la experiencia de ver la película en pantalla grande, funciona con mucha facilidad. Y ayuda mucho conocer y disfrutar de las canciones.
El tono es especialmente... llamativo: luminoso y accesible, incluso cuando roza algunos de los aspectos más oscuros de la primera etapa de su vida. Esa decisión hace que la película sea más llevadera, aunque también provoca una sensación de superficialidad. A veces, parece que se encadenan clips sin profundizar realmente en cada uno de los aspectos de su vida.
Aun así, la película se sostiene gracias a la música y a la interpretación de Jaafar Jackson, que aporta carisma y logra capturar la esencia de su tío con bastante acierto. Desde lo vocal a lo gestial.
No es una película redonda, pero sí lo bastante disfrutable como para que sus carencias pasen a un segundo plano, al menos, bajo mi humilde opinión.