Después de ver la película se te queda un rictus en la cara que señala que lo que has visto no deja de ser una estupidez, quizás tanta como en la que han derivado el personaje de John McLain. Mientras Willis se lo pasa en grande soltando esos chistes atroces que el guionista se ha inventado y que poca o ninguna gracia hacen, el resto del elenco de actores parece que sí se lo toma en serio en este producto que suena a agotado, cuando el personaje fue el genuino representante del cine de acción.
Acción a raudales, argumento demasiado corto, sin sustancia, simplemente el hilo conductor para saltar de escena de acción en escena de acción a cual más increíble, lo suficiente para acabar con toda la munición posible y todas las explosiones necesarias.
Y a pesar de todo lo dicho, a pesar de que pienso fríamente que se ha agotado el producto, la he disfrutado plenamente, por fin una película de acción de las que ya no se hacen, con uno de mis héroes de antaño sobreviviendo a lo imposible y encarando la muerte con una sonrisa y un chiste, que al menos a mí sí me hace gracia.
Me gusta la acción y me gusta Willis. Un notable alto, 8.